Santa María Magdalena


Santa María Magdalena es una figura señera y relevante. Normalmente se ha identificado a la Magdalena con la pecadora de San Lucas que unge los pies de Jesús en casa de Simón y con María de Betania la adoratriz. Hoy, la opinión más común, y más acorde con los datos evangélicos, es que se trata de tres mujeres distintas, con su personalidad característica.
María Magdalena tuvo un privilegio único e imponderable: fue la evangelizadora de los evangelistas y de los apóstoles. Ella, por mandato de Jesús, fue la encargada de anunciarles la buena nueva de su resurrección. En este sentido, la Magdalena nos recuerda al apóstol San Juan Los dos fueron objeto de la predilección de Jesús. Los dos le amaron con ardiente corazón. Los dos estuvieron, en amorosa compañía, al pie de la cruz.

Los datos evangélicos son éstos: "Yendo por ciudades y aldeas, Jesús predicaba y evangelizaba el reino de Dios. Le acompañaban los doce y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la cual habían salido siete demonios, Juana, Susana, y otras varias que le servían con sus bienes". La posesión diabólica no es señal de que la persona poseída sea pecadora. Sea como sea, María, nacida en Magdala, junto al lago de Genesaret, se habría encontrado con Jesús, que le liberó de muchos malos espíritus, pues ése es el sentido simbólico del número 7. De ahí brotó el agradecimiento de la Magdalena y una hermosa amistad. Le acompañaba, le servía, le atendía con sus bienes y con su persona.

"Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, María de Cleofás y María Magdalena". La Magdalena no podía estar en otro sitio. Allí estaba su Amor Crucificado. Allí tenía que servirle, en silencio, con lágrimas, en adoración.
José de Arimatea y Nicodemo sepultaron a Jesús y se marcharon. "María Magdalena miraba dónde lo ponían y cómo era depositado su cuerpo". Allí quedó María, en amorosa guardia "sentada frente al sepulcro".

Evangelio Jn. 20, 1-2. 11-18:

"El primer día después del sábado, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio que la piedra que cerraba la entrada del sepulcro había sido removida. Fue corriendo en busca de Simón Pedro y del otro discípulo a quien Jesús amaba y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»
María se quedaba llorando fuera, junto al sepulcro. Mientras lloraba se inclinó para mirar dentro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y el otro a los pies. Le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?» Les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.» Dicho esto, se dio vuelta y vio a Jesús allí, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella creyó que era el cuidador del huerto y le contestó: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo me lo llevaré.»
Jesús le dijo: «María». Ella se dio la vuelta y le dijo: «Rabboní», que quiere decir «Maestro». Jesús le dijo: «Suéltame, pues aún no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedes.» María Magdalena se fue y dijo a los discípulos: «He visto al Señor y me ha dicho esto.»

Iconografía de María Magdalena.

Uno de los temas más cultivados en la iconografía postridentista, fue el de María Magdalena, representando aquel momento de su vida cuando la santa se arrepiente y, sobre todo, el de su retiro en el desierto haciendo penitencia. Este tema es frecuente e importante por la necesidad y la importancia de la penitencia por parte de los católicos en oposición a los protestantes que negaban la confesión.
La Magdalena ha sido representada en diferentes versiones: hermana de Lázaro y Marta, mujer poseída por los demonios, discípula de Jesús al pie de la cruz, anunciando a Pedro y Juan la desaparición del cuerpo de Cristo, ante la aparición del Cristo resucitado (Noli me tangere), durante su retiro en Marsella, pecadora arrepentida y santa en éxtasis.

Foto: Cuadro; La Magdalena Penitente de Guido Reni 1635






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Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de las Penas en en abandóno de sus discipulos, María Santísima del Rosario del Mar en sus misterios dolorosos y Santa María Magdalena